Sorpresas te da la vida, segun reza la letra de una de las canciones de Ruben Blades, un magnífico cantante panameño que, como persona (y lo digo por propia experiencia personal) deja mucho que desear.
Cuando uno piensa que la vida sigue una rutina inmersiva carente de improvisaciones o giros de guión, en el momento en que menos se lo espera, se le aparece un fenómeno inesperado que tuerce la aparente normalidad y asombra al espectador mundano, quien queda como anodadado y, con la respiración irregular, se ve obligado a parar el mecanismo de su motor vital y de su reloj temporal para hacer un alto en su recorrido y convertir este acontecimiento en la cumbre de su existencia. Es lo que me ha ocurrido hace muy pocas horas.
El fútbol —como todos ustedes saben— es un deporte-espectáculo que consiste en situarse en un campo de hierba y contemplar como unos llamados jugadores, entre escupitajo y escupitajo, empujan con los pies una pelota (normalmente redonda) para intentar introducirla en una red del otro lado del campo.
Ayer por la noche, me instalé frente a la pantalla de mi televisor dispuesto a ver un partido del deporte citado: un Elche-Barcelona, de Primera división. El encuentro se celebraba en la ciudad ilicitana, la de las palmeras y su Dama que, por cierto “vive” en Madrid. De momento, los ilicitanos no la reclaman como los aragoneses con Sixena...
En los prolegómenos del partido es cuando mi vida sufrió una extraña convulsión que, me temo que marcará mi futuro vital. Fue cuando, al salir los jugadores de los vestuarios sonó, por todo el estadio, el himno del Elche Fútbol Club. Quedé absorto y conmovido por el golpe de emoción (tipo Stendhal) que me produjo la letra de dicho himno. Cuando escribo estas lineas, pasadas ya una horas de la tremenda sacudida que mi sensibilidad sufrió de manera brutal, estoy en condiciones de comunicarles la letra de dicho himno. Les advierto, de antemano, que la lectura de este texto puede herir sus sensibilidad. No haré comentarios posteriores a su lectura; prefiero dejarles respirar y concentrar todas sus fuerzas espirituales para que, ustedes mismos se vayan recuperando de la explosió de belleza literaria y cultural que brota de este fascinante texto, repleto de arte y sensibilidad. Ahí va:
“Escucha España patria mía
el canto hermoso y sin igual
de este pueblo que al cielo mira
con alegría la gracia eternal.
Tiene su alma altruista
tiene su alma universal
tiene por reina y por patrona
morena, morena
la que vino por el mar.
Bajo el frondoso ramaje
del milenario palmeral
tiene por reina y señora
nuestra palmera imperial.
Con los ecos del misterio
y la gran nit (sic) de la alba
llevamos en nuestro pecho
para la virgen un altar".
Antonio García Corbalán
1981.
Ahí lo dejo...!
