Govern Sabias que? Eina Salut

"Descarrilando"

Un artículo de Adolfo Alonso

Un presidente que hace reír, pero que la puede liar. (Foto: PIXABAY)
Un presidente que hace reír, pero que la puede liar. (Foto: PIXABAY)

Esta semana es como las anteriores, vertiginosa.

Europa por fin ha comenzado a tomarse a risa a Trump. Los actores y cómicos le han cogido el punto al personaje. Hay imitaciones espectaculares, como la de un actor escocés, que termina diciendo que está trabajando para terminar con la Guerra Civil Americana.

Mejor que los europeos nos lo tomemos a risa. Pero como terapia, por si acaso. Gracias a Trump y aunque Europa descarrilaba, parece que se han conseguido reparar las vías y el tren marcha unido en todos los vagones. Al menos en lo imprescindible para que nadie se salga y se estrelle. Habrá que revisar las vías y los enganches, pero existen indicios de que la Unión Europea ha superado la comparación con las “rodalies” de Cataluña.

En Europa siempre nos hemos tomado un poco a risa a los gringos. Ricos kitsch, con amplia incultura básica y muy trabajados por psiquiatras y dentistas. Desde hace un año se nos cortó la risa, pero gracias a Trump ha vuelto reforzada. Habrá que inventarse un premio de la paz por algún deporte, como reconocimiento por arreglar la guerra entre 'Arzbian y Albania', en boca de Trump y Azerbaiyán y Armenia, en pronunciación ordinaria.

Los americanos, antes incluso que los europeos, también le han tomado el pulso. Tienen un sentido del humor ácido muy divertido. Habría que darle el premio “Gila” por ser el presidente de USA tomado más a risa por parte de la vieja Europa. Es una risa floja, por el momento, evidentemente, porque la puede liar. Pero tiene su público y su éxito. Por ejemplo, es un éxito por su parte, aunque de carambola, la potenciación de la Unión Europea. Como ya Corina Machado, a pesar de haber sido cogida por detrás, le ha regalado su premio Nobel de la Paz, esto también es un problema solucionado. Doña Corina la ha montado gorda con este gesto. Quizá sea el pago para tener un puestecito ahora en la transición de Venezuela.

El segundo descarrilamiento lo hemos tenido esta semana en Andalucía, con dos trenes. Un desastre. Es inevitable un recuerdo y la expresión de solidaridad con las víctimas. Estamos en puertas de las elecciones a la Presidencia de la Junta de Andalucía. El protagonismo, honesto, lo ha llevado el presidentea utonómico actual del PP, Moreno Bonilla. La candidata gubernamental andaba por allí dando saltitos para salir en la foto, pero creo que no le va a servir. Como somos dados a la exageración y a lo barroco, los vídeos, las noticias y los comentaristas se han centrado en el papel del actual presidente de la Junta. No quiero recrearme en la suerte —como se dice en los toros—; me parece que ha hecho lo que tocaba y desde una fibra humana, pero también es cierto que se está utilizando mucho esta imagen a nivel de vídeos, y esto ya no me parece bien, porque no deja de ser una forma encubierta de rentabilizar políticamente lo ocurrido. No digo que lo haga él personalmente o que haya dado instrucciones para que se haga; lo que digo es que se está haciendo, por quien sea, y que esto no deja de tener una repercusión electoral indudable. Lo lamento, pero me gustaría que cesasen los vídeos y los saltitos. Interesa borrar el efecto Mazón de la DANA; no lo perdamos de vista.

El tercer descarrilamiento es el de las diferentes elecciones autonómicas que se celebran o se celebrarán. El Partido Socialista se está inmolando con los candidatos y con las listas que está presentando. La pregunta es: ¿por qué? Extremadura descarrilando, Andalucía descarrilando, Zaragoza descarrilará. Son conjeturas y es un escribir en alto, como el que reflexiona. ¿Por qué ministros de candidatos en Andalucía y en Aragón? ¿No hay banquillo? Igual no lo hay. Otra hipótesis es más maquiavélica: desde dentro del partido se está intentando dinamitar esta etapa, también de forma encubierta, dejando que se queme la gente que ha llevado las responsabilidades. Es una forma de salir perdiendo para subir después. ¿Qué va a pasar en Baleares en las próximas elecciones? Resulta más que claro que, a pesar de la campaña canalla del PP y de Ayuso —por separado— y del programa de festejos de Vox, esto no es definitivo para el voto. Lo que hay es una incomprensión social muy amplia respecto al modelo de política actual, que lleva a no considerar suficientes los logros y a reducirlos a algo menor frente a una cuestión mayor, que quizá esté mejor canalizada a nivel de voto por la postura de Castilla-La Mancha. El voto de los ciudadanos es siempre una incógnita. El Partido Socialista tiene tiempo aún —muy poquito ya— para intentar abrir el abanico de oferta a la sociedad y liberarse de anclajes pragmáticos e ideológicos de colaboración con la extrema izquierda, arreglar las vías, porque si no el peligro es de descarrilamiento con víctimas. La oscilación hacia un extremo no ha sido nunca una buena opción para el posible votante socialista. Prefiere no votar, y el precio de la abstención es muy caro. Las consecuencias de un PSOE alejado de la conexión obrera y española son la fractura de la vía, y eso es lo que hay que reparar.

R

Redacción

Periodista de Menorca al Dia