Las playas de Pregonda y Sa Mesquida han recuperado este verano la oscuridad nocturna después de que el año pasado el GOB denunciara dos episodios significativos de contaminación lumínica en estos espacios naturales de Menorca.
La entidad ecologista ha explicado este lunes que durante este verano no ha vuelto a detectar las situaciones que motivaron sus quejas, aunque desconoce si los focos fueron apagados por iniciativa de sus responsables o después de alguna actuación de las administraciones.
Uno de los casos se localizó en Pregonda, en Es Mercadal, donde varios focos instalados en viviendas próximas iluminaban durante numerosas noches tanto la playa como los islotes situados frente a la costa.
El GOB advirtió entonces de que esta iluminación podía interferir sobre la fauna de un entorno especialmente protegido. Pregonda está incluida en un Área Natural de Especial Interés con la figura de Alto Nivel de Protección y también forma parte del núcleo de la Reserva Starlight, además de estar considerada un área de especial interés astronómico.
Dos puntos de luz en Sa Mesquida
La segunda situación denunciada se produjo en Sa Mesquida, en Maó. En este caso, el GOB detectó dos fuentes diferentes de contaminación lumínica.
Una procedía de una farola situada en la parte alta del acantilado que proyectaba una cantidad de luz que la entidad consideraba excesiva hacia la zona de la playa. A ella se sumaba un segundo foco instalado en una parcela privada que iluminaba buena parte del arenal.
Tras detectar ambos episodios, el GOB remitió escritos a diferentes instituciones y recordó que la Ley de protección del medio nocturno de Baleares limita la iluminación en las zonas de playa y costa. En concreto, la entidad señaló que la normativa prohíbe iluminar grandes extensiones de estos espacios salvo cuando existan razones de seguridad.
La organización también alertó de los posibles efectos de una iluminación nocturna «intensa y persistente» sobre diferentes especies, entre ellas las tortugas marinas y las pardelas.
Sin los focos este verano
Según relata ahora el GOB, las respuestas recibidas entonces por parte de las administraciones no permitieron aclarar quién debía actuar. El Consell señaló que la responsabilidad correspondía a los ayuntamientos, mientras que estos solicitaron apoyo técnico a la institución insular.
Pese a ello, la situación ha cambiado este verano. «El caso es que vuelve a haber la oscuridad que corresponde por las noches en un entorno natural», celebra la organización.
El GOB desconoce si fueron los propios particulares quienes decidieron retirar o apagar los focos problemáticos o si existió algún requerimiento de las administraciones. En cualquier caso, ha agradecido la actuación a quien haya correspondido y también la colaboración de las personas que trasladan a la entidad avisos sobre problemas detectados en el medio natural.
