Hay nombres que no engañan, que nacen como una declaración de intenciones y terminan convirtiéndose en una forma de vida. En el corazón de Es Castell, allá por el año 2011, el violinista Min Sintes y el músico Xavi Martín decidieron que el término latino Gaudium et Musica —«disfrutar de la música»— no sería solo una etiqueta sugerente, sino el motor de un viaje en el tiempo. Buscaban rescatar del olvido las melodías que hicieron vibrar a Europa siglos atrás y traerlas de vuelta, vivas y despojadas de rigidez, al calor del público menorquín.
Lo que comenzó como una inquietud compartida se transformó rápidamente en un proyecto sólido. Al intensificarse las actuaciones, el grupo tomó una decisión clave: constituirse como asociación cultural sin ánimo de lucro. No había espacio para la especulación; cada euro obtenido en actuaciones o subvenciones iría a parar, íntegramente, a la compra de partituras e instrumentos de época. La meta final era clara: divulgar la música antigua de forma amena, rigurosa y para todos los públicos.
Con el paso de los años, a la semilla inicial plantada por Sintes (hoy presidente ad honorem) y Martín se le fueron sumando apasionados de los sonidos pretéritos hasta conformar el septeto actual. Verlos sobre el escenario es presenciar un diálogo entre siglos. Ana Gomila aporta matices únicos con su voz y percusión; Pepe Vilafranca sostiene la calidez con la viola, mientras Cristina Fullana y Tiago Ameller tejen atmósferas mágicas con las flautas de pico y el arpa. La textura armónica se amplifica con Toni Carreras a la guitarra barroca, el ud árabe y el guitarró; Merce González despliega un despliegue instrumental fascinante con el santur, la flauta, la percusión y la zanfona, y el propio Xavi Martín redondea el conjunto sumando su voz, flauta, ud y guitarra.
Escuchar a Gaudium et Musica es recorrer las rutas de los antiguos peregrinos y trovadores. En sus conciertos conviven el misticismo litúrgico y la picaresca goliardesca de la Edad Media con el refinamiento renacentista, donde relucen con fuerza los cancioneros y las composiciones de Juan del Encina. Sin embargo, la agrupación no se detiene ahí: su viaje conecta de forma natural con los destellos del Barroco y abraza la frescura de la tradición popular mediterránea.
Más de una década después de sus primeros compases, Gaudium et Musica demuestra en cada presentación que la música antigua no pertenece a los archivos polvorientos, sino a quienes se atreven a sentirla y compartirla con verdadera pasión.
