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La naturaleza como terapia

El contacto con el entorno puede suponer un gran cambio emocional en el día a día

Menorca ofrece paisajes naturales sin par.
Menorca ofrece paisajes naturales sin par.

Eva Remolina/AMIC


Hay días en los que no necesitamos grandes planes, sino simplemente salir de casa, caminar un rato y respirar aire fresco. Un paseo por el bosque, un rato sentados frente al mar o caminar por un parque pueden parecer actividades sencillas, pero tienen un efecto directo en cómo nos sentimos.

Vivimos rodeados de pantallas, ruido, prisas y notificaciones. Por eso, cada vez más personas buscan en la naturaleza una forma de desconectar. No hace falta ir muy lejos ni convertirlo en una gran excursión. A veces, media hora al aire libre puede ser suficiente para cambiar el ritmo del día.

Cuando entramos en un espacio natural, algo cambia. El ruido del tráfico deja paso al de los pájaros, las hojas o el viento. También disminuye la sensación de ir siempre con prisa. Pasear sin mirar constantemente el reloj ni el móvil permite que la cabeza descanse. No significa dejar de pensar, sino hacerlo de otra manera, sin tantas interrupciones.

Una de las ventajas de pasar tiempo en la naturaleza es que a menudo implica movernos. Caminar es una actividad fácil, gratuita y apta para casi todas las edades. Además, hacerlo al aire libre puede hacer que el ejercicio sea menos rutinario y más agradable. No hace falta prepararse para hacer una ruta de veinte kilómetros. Un paseo por el barrio, un parque, una zona verde o un camino cercano también cuentan.

La naturaleza también nos ofrece algo que cuesta encontrar en nuestro día a día: estímulos más tranquilos. Mirar los árboles, observar un paisaje o escuchar los sonidos del entorno puede ayudar a apartar durante un rato la sensación de estar permanentemente conectados. Por eso, salir a caminar puede convertirse en una especie de pausa mental. No sustituye ningún tratamiento médico ni es una solución para todos los problemas, pero sí puede formar parte de unos hábitos de vida más saludables.

Uno de los errores es pensar que para disfrutar de los beneficios de la naturaleza tenemos que irnos lejos. Una plaza con árboles, un jardín, un parque urbano o cualquier zona verde pueden ofrecernos una pequeña escapada sin tener que coger el coche. También podemos aprovechar los fines de semana para descubrir caminos, ríos, montañas o pueblos cercanos. Convertir una salida a la naturaleza en un plan con amigos o familia es, además, una buena forma de combinar actividad física y vida social.

Quizá lo más interesante de todo es que la naturaleza nos recuerda que no siempre tenemos que estar haciendo algo. Sentarse en un banco, mirar el paisaje o caminar sin ningún objetivo concreto también es aprovechar el tiempo.

En una sociedad acostumbrada a llenar cada hueco con el móvil, la televisión o alguna tarea pendiente, permitirnos unos minutos de tranquilidad se ha convertido casi en un pequeño lujo. Y quizá esa sea la mejor terapia que nos ofrece la naturaleza: recordarnos que, de vez en cuando, también está bien bajar el ritmo.

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Redacción

Periodista de Menorca al Dia