Maó pudo vivir este viernes por la tarde su gran final de las fiestas de Gràcia. El buen tiempo del que se careció el miércoles regresó a la isla. Los gigantes bajaron hasta los muelles, se instalaron escenarios para grupos musicales y la gente pudo disfrutar de una gran zona peatonal donde convivir.
El momento culminante llegó a las once de la noche, cuando se dispararon casi un centenar de kilos de pirotecnia desde la Estación Naval. El hecho de tener un buque escuela atracado allí, el Palinuro, ofreció además unas imágenes como sacadas de otro tiempo con el castillo de luces encima de un velero con sus mástiles. Miles de personas observaron el espectáculo de fuegos artificiales que supuso el broche de oro a los días grandes de Maó.
