Fornells cerró este lunes el capítulo de sus fiestas patronales con una jornada vibrante que combinó con maestría la devoción más solemne, la algarabía infantil y una noche de música y pirotecnia que congregó a cientos de vecinos y visitantes en las calles.
El último día de celebraciones arrancó en la mañana de ayer con un marcado tono emotivo en la parroquia de Sant Antoni, donde se celebró la tradicional misa en recuerdo de los naturales y vecinos del pueblo fallecidos en el transcurso del año. A mediodía, el ambiente cambió radicalmente de registro con la esperada fiesta infantil de la espuma en la calle de la Mar, un punto de encuentro que hizo las delicias de los más pequeños bajo la atenta mirada de las familias.
Tarde de tradición y sabor local
A medida que avanzaba la tarde, la plaza de s’Algaret se convirtió en el epicentro de la tradición con la celebración del singular joc des Capellet, seguido de los juegos tradicionales amenizados por los compases festivos de Sa Xaranga. En paralelo, la plaza Pere Maria Cardona albergó un animado mercado agroalimentario que puso en valor los productos locales y la artesanía menorquina, dando paso poco antes del anochecer a la actuación de baile fandango a cargo del Grup Folklòric Sant Miquel.
Pirotecnia y música hasta la madrugada
El punto álgido de la jornada llegó con la caída de la noche. Pasadas las diez y media, los asistentes se congregaron junto al Castell de Sant Antoni para presenciar el esperado espectáculo de fuegos artificiales, que iluminó la bahía de Fornells poniendo el broche visual perfecto a las fiestas.
La traca final se trasladó de nuevo al carrer de la Mar, donde la gran revetlla de cierre, contando con la colaboración del CF Norteño, hizo vibrar a la multitud con un exitoso tributo al legendario grupo ABBA y prolongó la fiesta hasta altas horas de la madrugada con el ritmo incombustible del Guateke Maravillas. Un final de altura para unas fiestas que ya cuentan las horas para su próxima edición.
