El escenario del Teatre Principal de Maó acogió esta tarde una de las propuestas más esperadas de la temporada: 'La dona fantasma'. Bajo la dirección del dramaturgo argentino Mariano Tenconi Blanco, la compañía barcelonesa T de Teatre desplegó una comedia delirante que, tras su aparente ligereza, escondía una reflexión lúcida sobre la ficción y el regreso a la infancia.
La obra, traducida por Sergi Belbel y con dramaturgia de Carolina Castro, presentó a cuatro maestras de finales de los años setenta, interpretadas por Mamen Duch, Marta Pérez, Carme Pla y Àgata Roca. Sus vidas, marcadas por la melancolía, el cuidado de sus mayores y los desengaños amorosos, se vieron sacudidas por la irrupción de lo extraordinario: una mujer fantasma.
Un viaje espiritista a través del teatro
Lo que comenzó como una estampa de la cotidianidad docente se transformó, ante los ojos del público, en una auténtica sesión de espiritismo. El teatro mutó en un espacio de espectros donde la aparición de la fantasma abrió las puertas del pasado y la memoria. Acompañadas por la música original de Ian Shifres —interpretada en directo por los músicos Joan Palet y Rafel Plana—, las protagonistas exploraron qué significa realmente ser un fantasma, encontrando en el escenario la única respuesta posible.
La puesta en escena destacó por la escenografía y el vestuario de Alejandro Andújar, que junto a la iluminación de Jaume Ventura y el movimiento coreográfico de Vero Cendoya, logró transportar a los asistentes a ese momento en el que "todo era posible".
Compromiso con la accesibilidad
Más allá de lo artístico, la función destacó por su carácter inclusivo. Organizada por la Fundació Teatre Principal de Maó, la representación se ofreció como función accesible. Antes del inicio, los espectadores pudieron recoger en el vestíbulo dispositivos para la audiodescripción, el bucle magnético individual y auriculares para la sonorización amplificada. Asimismo, la obra contó con subtitulado adaptado, garantizando que las personas con discapacidad auditiva o visual pudieran disfrutar de la pieza en igualdad de condiciones.
Esta coproducción de T de Teatre, el Centro Dramático Nacional, el Teatre Romea y el Complejo Teatral de Buenos Aires, que contó con la colaboración de instituciones como la Generalitat de Catalunya, deja un excelente sabor de boca en Maó, reafirmando el poder transformador y acogedor de la ficción teatral.
