La música de cámara con sello menorquín y el gran repertorio romántico se darán la mano el próximo lunes 27 de julio, a las 21:00 horas, en un escenario de excepción: el Claustre del Seminari de Ciutadella. En el marco del 54º Festival de Música d’Estiu, el Ensemble Orfila ofrecerá un concierto diseñado para rescatar y poner en valor el legado de Margarida Orfila (1889-1970), una de las figuras más relevantes de la creación musical del siglo XX en Menorca.
A pesar de su indiscutible prestigio en vida, buena parte del catálogo de esta pianista, pedagoga y compositora vinculada a la generación noucentista permaneció inédito durante décadas. Gracias a la labor de investigación musicológica impulsada por Isabel Fèlix, hoy es posible volver a escuchar una producción de enorme sensibilidad melódica y gran solidez formal.
De Maó a la vanguardia noucentista
Nacida en Maó en 1889, Margarida Orfila se formó en la Escuela Municipal de Música de Barcelona bajo la tutela de maestros de la talla de Joaquim Nin, Lluís Millet y Antoni Nicolau. Su trayectoria dejó huella al convertirse en la primera mujer en completar los estudios de contrapunto y fuga en dicho centro, donde posteriormente ejercería como docente durante más de medio siglo.
Su catálogo abarca obras para piano, música de cámara, piezas corales y un extenso repertorio de canciones. Entre sus hitos destaca el galardón obtenido en 1933 por sus «Quatre Estudis per a piano», calificados por la crítica de la época como una aportación de referencia para la música catalana. En 2022, el Ayuntamiento de Maó reconoció institucionalmente su impacto nombrándola Hija Ilustre de la ciudad.
Un viaje en dos tiempos: de 1908 a la grandeza de Schubert
El programa del concierto se estructurará en dos partes diferenciadas pero complementarias:
Primera parte: el legado de Margarida Orfila
Se interpretará una cuidada selección de ocho piezas de cámara compuestas entre 1908 y 1945. El recorrido comenzará con el «Lento» para violín, violonchelo y piano, para dar paso a piezas breves como «Llegenda», «Tarantel·la» y «Melodia» (para violonchelo y piano), así como «Frisança», «Barcarola» y «Scherzando» (para violín y piano). Este bloque de música autóctona cerrará con el «Lento» adaptado para violín, viola, violonchelo y contrabajo.
Segunda parte: la genialidad de Franz Schubert
La velada culminará con la interpretación del icónico Quinteto en la mayor «La Trucha» (D. 667) del compositor austriaco, completando un programa único de homenaje y excelencia musical.
