El próximo lunes 9 de febrero de 2026, a las 17:00 horas, el Salón de Plenos del Consell Insular se vestirá de gala para entregar la Medalla de Oro de la institución a Nil Riudavets. Se trata del reconocimiento más prestigioso que puede otorgar la entidad. Este acto supone el cenit de los homenajes a un deportista que ha llevado el nombre de la isla a la cumbre del olimpo internacional.
Una hazaña para la historia: el bronce en París
Riudavets será condecorado por su éxito estratosférico en los Juegos Paralímpicos de París 2024, donde conquistó una medalla de bronce en la categoría PTS4 de triatlón. En una prueba épica disputada bajo la mirada de la Torre Eiffel —y con las corrientes del Sena como desafío añadido—, el mahonés completó los 750 metros de natación, los 20 kilómetros de ciclismo y los 5 kilómetros de carrera a pie.
Su remontada en el segmento final de carrera a pie fue pura épica deportiva, superando al francés Pierre-Antoine Baele en un duelo directo que ya forma parte de la historia del deporte balear. Aquel metal no solo premiaba su velocidad, sino una capacidad de superación absoluta tras el grave accidente que le alejó temporalmente de la competición de élite.
Un camino lleno de reconocimientos
El acto del lunes cierra un círculo de homenajes que se iniciaron poco después de su regreso de la capital francesa. Cabe recordar que el propio Consell Insular ya realizó una recepción oficial el 11 de septiembre de 2024, donde se le reconoció el mérito de haber sido el primer menorquín en subir a un podio paralímpico.
Asimismo, el Govern Balear también ha querido distinguir la trayectoria de Riudavets con diversos actos en Mallorca, destacándolo como un ejemplo de resiliencia y embajador de los valores del deporte de las Islas. Sin embargo, la entrega de la Medalla de Oro de este lunes tiene un significado especial: es el tributo de su propia tierra, la distinción que lo convierte en leyenda eterna de Menorca.
Con 26 años, Nil Riudavets entrará este lunes en el exclusivo grupo de personalidades que ostentan la Medalla de Oro, demostrando que su bronce en París tiene el valor de los campeones que nunca se rinden.
