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Cómo hablar del cáncer a los niños

Hay que explicar la enfermedad a los más pequeños. (Foto: GETTY IMAGES-AMIC)
Hay que explicar la enfermedad a los más pequeños. (Foto: GETTY IMAGES-AMIC)

Eva Remolina/AMIC


Cuando una persona de la familia recibe un diagnóstico de cáncer, es habitual que los adultos se pregunten cómo explicar la situación a los niños. A menudo, con la voluntad de protegerlos, se tiende a evitar el tema o a dar pocas explicaciones. Sin embargo, los niños y niñas perciben los cambios que se producen en su entorno y pueden sentir preocupación, confusión o miedo si no entienden qué está pasando.

Hablar del cáncer con sinceridad, adaptando la información a la edad de cada niño, puede ayudarlos a afrontar mejor la situación y a sentirse más seguros.


¿Por qué es importante hablar de ello?

Los niños observan las emociones de los adultos y detectan los cambios en las rutinas familiares. Visitas médicas frecuentes, ausencias, cansancio o momentos de tristeza pueden generar preguntas e inquietudes. Cuando no reciben explicaciones claras, pueden imaginar situaciones peores que la realidad o llegar a pensar que son responsables de lo que está pasando. Por este motivo, una comunicación abierta y adecuada es fundamental.


Adaptar el lenguaje a la edad

No todos los niños comprenden la enfermedad de la misma manera. Es importante utilizar palabras sencillas y adecuadas a su nivel de desarrollo. Los más pequeños necesitan explicaciones concretas y breves, mientras que los adolescentes suelen requerir información más detallada y espacios para expresar dudas o emociones. El objetivo no es explicar todos los aspectos médicos, sino ofrecer información que puedan entender y procesar.


Ser honestos sin generar alarmismo

Los expertos recomiendan explicar la situación con sinceridad, evitando tanto las mentiras como los detalles excesivamente complejos o angustiosos. Se pueden utilizar frases sencillas y es preferible admitir cuando no se tiene una respuesta antes que inventar explicaciones poco realistas.


Escuchar sus preguntas

Cada niño reacciona de manera diferente. Algunos harán muchas preguntas inmediatamente, mientras que otros necesitarán más tiempo para expresar sus sentimientos. Es importante escucharlos con atención, respetar sus silencios y responder con paciencia. También conviene recordar que las mismas preguntas pueden repetirse varias veces a lo largo del proceso.


Validar las emociones

La tristeza, el miedo, la rabia o la confusión son reacciones normales ante una situación difícil. Los niños deben saber que es aceptable sentirse así. Frases como "Es normal sentirse triste en una situación como esta" pueden ayudarlos a identificar y expresar sus emociones.


Mantener las rutinas siempre que sea posible

Las rutinas aportan estabilidad y seguridad. Aunque una enfermedad grave puede alterar el funcionamiento habitual de la familia, mantener actividades cotidianas como la escuela, las actividades extraescolares o los momentos de juego puede ser beneficioso para los niños. Estas rutinas les recuerdan que, a pesar de los cambios, siguen teniendo espacios de normalidad y apoyo.


Buscar ayuda si es necesario

En algunas situaciones, los niños pueden mostrar cambios importantes en el comportamiento, dificultades escolares, problemas de sueño o signos persistentes de angustia. Cuando esto ocurre, puede ser útil contar con el apoyo de profesionales especializados en psicología infantil o de servicios de acompañamiento familiar. Muchas asociaciones de pacientes también ofrecen recursos y actividades pensadas específicamente para ayudar a los niños y niñas a comprender y gestionar estas situaciones.

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Redacción

Periodista de Menorca al Dia