La cita 'santjoanera' menorquina constituye el más protocolario y atractivo preludio de un verano repleto de fiestas patronales en las que el noble bruto encandila a residentes y visitantes con su soberbio saber estar en medio del bullicio. Una tradición que constituye la extensión lúdica de una manera de poseer y trabajar el campo sin la que no se entiende la historia de Menorca, y que ha quedado irremediablemente diluida en el carácter popular y turístico del calendario festivo estival.
Los caballos en Menorca son sus 'llocs' y sus fiestas, pero, también algo más. Son sus centros ecuestres, sus carreras en los hipódromos de Ciutadella y Maó, la actividad hípica a la que se apuntan muchos niños y jóvenes deseosos de ser ellos los jinetes y amazonas que despunten en una disciplina minoritaria pero potente -la hípica, en sus diferentes disciplinas-, protagonicen en un futuro las fiestas menorquinas o, simplemente, experimenten otra manera de disfrutar la Isla.
Sin complejos y con mucho esfuerzo, el Club Hípic Alaior ha organizado un campeonato que ha reunido a lo más granado del salto nacional. Un centenar largo de caballos se dan cita en la pista de "Es Cos" para ofrecer la espectacular simbiosis entre animal y persona, todo un despliegue de belleza, dominio y complicidad, fortaleza y plástica. Una oportunidad para acercarse a una disciplina deportiva diferente en un ambiente singular, en el caso de la cita que se está desarrollando estos días en Menorca, profesional, cercano, alegre y familiar.
Tanto en el caso de las fiestas como en el de la hípica, esta simbiosis humanos-animales genera críticas. Nada escapa ya al cuestionamiento de todas y cada una de las prácticas y usos que conforman lo que fuimos, somos y seremos. Desalmados hay siempre, pero percibo más desvelos por el bienestar animal, más cuidados y cariños, que maltratos cuando me acerco a un caballo en las fiestas o a las cuadras de un centro hípico. Velar por ese bienestar, perseguir y castigar justamente a quien lo desprecia, son las claves para que estas simbiosis pervivan adecuándose a los nuevos tiempos y a las nuevas sensibilidades.
