El puerto de Maó ha vuelto a hacer alarde de su magnetismo para las grandes fortunas del planeta tras la llegada simultánea de varias de las embarcaciones más deslumbrantes del panorama náutico mundial. La estampa en los muelles de la capital menorquina ha levantado una enorme expectación entre residentes y visitantes, maravillados ante una concentración de superyates poco habitual.
- El Dragonfly opaca al Kenshō: la imagen del día la protagoniza el Kenshō, amarrado justo enfrente del imponente Dragonfly, propiedad del cofundador de Google. A pesar de que el Kenshō es una obra de arte de 75,2 metros entregada en 2022 por Admiral Yachts, con un diseño geométrico único valorado en 110 millones de dólares y un chárter de 900.000 euros semanales, el colosal Dragonfly, valorado en 450 millones de euros, ha empequeñecido a su vecino de amarre.
- Despliegue del Arbema: la lista de ilustres visitantes la completa el Arbema, un superyate CRN de 72 metros de eslora que ha captado las miradas por su lujosa logística. La nave incluye como embarcación auxiliar (chase boat) una espectacular Anvera de 14,5 metros con capacidad para 12 pasajeros, una lancha de apoyo de alta velocidad disponible de forma complementaria durante su travesía veraniega por el Mediterráneo.
Esta simultaneidad de embarcaciones de vanguardia y grandes fortunas reafirma la posición estratégica de Maó dentro de las rutas más exclusivas del Mediterráneo estival.
