Govern 8M

Cómo gestionar la ansiedad

Hay que saber afrontar esta sensación ante la vida moderna

Hay que saber controlar los episodios de más estrés. (Foto: GETTY IMAGES-AMIC)
Hay que saber controlar los episodios de más estrés. (Foto: GETTY IMAGES-AMIC)

Eva Remolina/AMIC


La ansiedad es una experiencia común en la vida de muchas personas. Ante situaciones de incertidumbre, presión o preocupación, nuestro cuerpo y nuestra mente reaccionan como un mecanismo de defensa. En pequeñas dosis, la ansiedad puede ser útil porque nos mantiene alerta y nos prepara para afrontar retos. Pero cuando se vuelve constante o intensa, puede afectar al bienestar emocional y a la calidad de vida.

El primer paso para gestionar la ansiedad es reconocerla. Muchas veces se manifiesta a través de síntomas como nerviosismo, dificultad para concentrarse, tensión muscular, cansancio o pensamientos repetitivos. Identificar estas señales nos ayuda a entender qué está pasando y a actuar antes de que la ansiedad aumente.

Una de las estrategias más efectivas es aprender a regular la respiración. Cuando nos sentimos ansiosos, la respiración suele ser rápida y superficial. Respirar profundamente y de manera lenta ayuda a calmar el sistema nervioso y a recuperar la sensación de control. Dedicar unos minutos al día a practicar respiraciones profundas puede reducir significativamente la tensión acumulada.

También es importante cuidar los pensamientos. La ansiedad a menudo aparece cuando la mente se centra en preocupaciones sobre el futuro o en posibles problemas que todavía no han pasado. Intentar focalizar la atención en el presente y cuestionar los pensamientos negativos puede ayudar a reducir esta sensación de angustia.

La actividad física es otro aliado muy valioso. Caminar, hacer deporte o simplemente mover el cuerpo libera tensión y ayuda a mejorar el estado de ánimo. Además, mantener hábitos saludables como dormir bien, alimentarse de manera equilibrada y reservar tiempo para el descanso contribuye a mantener el equilibrio emocional.

Hablar con alguien de confianza también puede ser muy útil. Compartir preocupaciones con amigos, familiares o profesionales permite ver los problemas desde otra perspectiva y sentirse acompañado. A veces, solo expresar lo que sentimos ya puede aliviar una parte importante de la carga emocional.

R

Redacción

Periodista de Menorca al Dia