No hay dos sin tres, y en el caso del CE Mercadal, la máxima se cumple de la forma más amarga posible. El conjunto menorquín ha visto cómo su encuentro de este sábado frente al Portmany, correspondiente a la Tercera RFEF, ha sido suspendido, lo que supone el tercer aplazamiento consecutivo para los hombres de Lluís Vidal.
La Federació de Futbol de les Illes Balears (FFIB) hizo oficial la decisión anoche a través de sus canales de comunicación. El aviso, motivado por la alerta meteorológica decretada por el Govern Balear, conllevó la cancelación de todos los encuentros bajo su jurisdicción que implicaran desplazamientos interinsulares. Esta medida de precaución ha impedido que el cuadro de Sant Martí pudiera viajar a Ibiza para disputar un duelo clave en sus aspiraciones.
Un calendario condicionado por los imprevistos
Esta nueva suspensión agrava una situación anómala para la plantilla menorquina. Cabe recordar que el Mercadal ya tiene pendientes los choques ante el Collerense y el Rotlet Molinar, ambos aplazados en su día por problemas en el transporte aéreo. Estas dos citas ya han sido reprogramadas para disputarse en miércoles, una solución necesaria pero que genera una evidente incertidumbre logística y deportiva.
El cambio de escenario del fin de semana a la jornada intersemanal supone un reto extra para un club de estas características. Los compromisos laborales de los jugadores pueden condicionar la disponibilidad de efectivos en desplazamientos que, por norma general, se vuelven mucho más farragosos en mitad de la semana.
Freno a una dinámica ganadora
Lo más preocupante para el cuerpo técnico liderado por Lluís Vidal es el impacto que este parón forzoso pueda tener en la excelente dinámica del equipo. Antes de entrar en este bucle de suspensiones, el Mercadal encadenaba tres victorias consecutivas y se mostraba como un bloque sólido y lanzado hacia la zona de play-off.
A nivel clasificatorio, el perjuicio también es notable. Sus tres rivales pendientes —Collerense, Rotlet Molinar y Portmany— ocupan actualmente la zona baja de la tabla. En condiciones normales, el calendario era idóneo para que los menorquines sumaran un botín de puntos importante para afianzarse en los puestos de privilegio. Ahora, el equipo se enfrenta al desafío de mantener la tensión competitiva y el ritmo de juego a pesar de la inactividad, con la incógnita de si la acumulación de partidos en miércoles terminará pasando factura a los intereses de la entidad de Sant Martí.
