Visites culturals
Govern Fenómenos Meteorológicos
Balearia

El espíritu del 89: cuando Es Migjorn decidió caminar por sí mismo

Una charla de Adriana Moll con Pere Riudavets i Fayas (PSOE) y Manolo Triay Barber (PP), ambos exalcaldes de Es Migjorn Gran

Dos maneras de entender la política, dos trayectorias y dos partidos distintos, pero una misma tierra y una misma responsabilidad: trabajar a favor del pueblo que representaban.
Dos maneras de entender la política, dos trayectorias y dos partidos distintos, pero una misma tierra y una misma responsabilidad: trabajar a favor del pueblo que representaban.

Por Adriana Moll Sales (1988)

Hay fechas que forman parte de la historia de un pueblo, pero también de la manera de entenderse a sí mismo. El año 1989 es una de ellas para Es Migjorn Gran. Aquel ya lejano año, nuestro pueblo consiguió tener su propio ayuntamiento y dejar atrás una etapa en la que formaba parte del municipio de Es Mercadal. Fue mucho más que un cambio administrativo: fue la expresión de una voluntad colectiva, de la determinación de un pueblo que quería decidir su propio camino.

Hoy, décadas después, merece la pena volver la mirada hacia aquel momento y preguntarnos qué podemos aprender de aquel espíritu. Porque, más allá de las siglas y de las diferencias políticas, hubo algo que estuvo por encima de todo: Es Migjorn Gran.

Para hablar de aquel proceso y de lo que significó para nuestro pueblo, me siento a conversar con dos personas que conocen de primera hora la política municipal y que, además, han representado a dos sensibilidades políticas diferentes: Pere Riudavets i Fayas (PSOE) y Manolo Triay Barber (PP), ambos exalcaldes de Es Migjorn Gran.

Dos maneras de entender la política, dos trayectorias y dos partidos distintos, pero una misma tierra y una misma responsabilidad: trabajar a favor del pueblo que representaban.

Quizás ese sea precisamente el mensaje que debemos recuperar del espíritu del 89. Que Es Migjorn Gran es más fuerte cuando todos remamos en la misma dirección. Que las diferencias políticas son legítimas y necesarias, pero que hay cuestiones que deben situarse por encima de ellas. Y que cuando se trata de defender a nuestro pueblo —su presente y su futuro, sus servicios, sus tradiciones y la calidad de vida de los vecinos— ir todos a una no significa pensar todos igual: significa saber encontrar aquello que nos une.

Porque si algo nos enseña aquella generación es que los grandes pasos adelante no los da una persona ni un partido. Los da un pueblo cuando es capaz de ponerse de acuerdo.

Sobre el espíritu del 89

¿Qué recuerdan personalmente de aquel 1989 y de todo el proceso que llevó a Es Migjorn Gran a tener su propio ayuntamiento?

Visto desde ahora, éramos jovencísimos: 27 y 30 años, ¡parece mentira! Llevábamos todavía pocos años desarrollando nuestra profesión (maestro de escuela e instalador electricista-fontanero); y, evidentemente, ninguno de los dos pensaba en "profesionalizarse como político", un hecho hoy extendido en una proporción entonces inimaginable. Nuestro espíritu era sencillo: las generaciones anteriores a la nuestra pedían la implicación y participación de vecinos más jóvenes. Nosotros entramos justo después de la independencia. Nos movía el espíritu que en la época se solía resumir en una frase sencilla y franca: "hacer faena por el pueblo" (fer feina pel poble), por el bien común del nuevo municipio y su gente; aportar nuestro granito de arena para que el reto conseguido del ayuntamiento propio se fuera consolidando.

¿Qué significó para los migjorners dejar de formar parte de Es Mercadal y empezar a gestionar directamente su propio municipio?

En el plano general, a nivel práctico, una imagen que lo simbolizaría sería aquella que mostraría el no tener que coger el coche, la moto o —antiguamente— la bicicleta, el carro, a pie... para ir a hacer cualquier gestión a La Sala [el ayuntamiento]. Por eso, el ayuntamiento en funciones organizó una marcha a Es Mercadal a pie el día antes de la constitución de la Comisión Gestora (9 de julio de 1989); ambos participamos en aquella propuesta. En el plano político, era la convicción de que el pueblo era lo suficientemente "grande" (maduro) como para asumir la responsabilidad de resolver los asuntos del municipio desde el propio Es Migjorn; en un ente más pequeño que el que lo había hecho hasta aquel momento. 

¿Qué creen ustedes que movió a aquella generación a luchar por conseguir el ayuntamiento propio?

Es de justicia romper una lanza en favor de muchas vecinas y vecinos que nos precedieron en este viejo y noble objetivo; nosotros, al crecer, ya mamábamos este sentimiento de pueblo que se quiere regir por sí mismo, y de pueblo que se considera capaz de hacerlo; es muy conocida toda la tarea que se hizo a principios del siglo XX, tal como da testimonio la revista Llum Nova (años 1912 y 1913). También hay antecedentes más antiguos; e incluso un par de años de Ayuntamiento propio, con el Trienio Liberal (1820-1823); pero esta es una época más lejana de la que no tenemos tanta información.

Cuando hablamos hoy del "espíritu del 89", ¿qué significa para cada uno de ustedes?

Podríamos hablar horas del tema; pero una formulación posible sería decir que la generación que nos precede coge el testigo de nuestros antepasados, continúa la faena y, finalmente, lleva a término aquel proyecto compartido por la práctica totalidad del vecindario; y, a su vez, entendimos que el nuevo ayuntamiento tenía que funcionar como los otros siete municipios menorquines, con la concurrencia de las diferentes fuerzas políticas que podían representar visiones más centristas, conservadoras o progresistas de la sociedad; pero que, por encima de estas legítimas adscripciones individuales y de grupo, había un nivel superior que era el bien del pueblo; por tanto, uno y otro fuimos alcaldes (PSOE, PP), pero en las decisiones tomadas por los Consistorios que presidimos en nuestros 16 años en la alcaldía (1991-2007), no seguimos criterios ideológicos, sino que siempre nos regimos por lo que noblemente y honestamente entendíamos que convenía en cada momento concreto a Es Migjorn.

¿Fue aquel proceso un ejemplo de que, cuando un pueblo tiene un objetivo común, las diferencias políticas pueden quedar en segundo plano?

¡Exacto, Adriana! De hecho, en la etapa de los 10 años precedentes a nosotros (1979-1989), diferentes vecinos de Es Migjorn participan como concejales elegidos democráticamente por los conciudadanos, dentro de las listas generales del municipio de Es Mercadal; esto fue así; pero, desde el primer momento, todos ellos —mientras ejercían el cargo de concejal de Es Mercadal— compartían el anhelo de hacer realidad el proyecto de tener —más pronto que tarde— el municipio propio: la lista es larga, podemos recordar a Tòfol Moll, Pere A. Pons, Bosco Triay, Pere Gonyalons, Bep Gomila, Joan Moll, Sito Gomila, Biel Pons...

Dos partidos, un mismo pueblo

Ustedes han pertenecido a partidos diferentes, PSOE y PP. ¿En qué creen que deberían coincidir siempre dos personas que tienen responsabilidades políticas en Es Migjorn Gran, con independencia de las siglas de la fuerza política por la que se presentan?

A la vista de lo que vemos en la etapa actual en Es Migjorn Gran (insólito desde nuestro punto de vista), la base que compartimos, tanto a nivel teórico como a nivel práctico —como tuvimos tiempo y ocasión de demostrar— es el respeto al juego democrático; entender que un grupo gobierna y otro lleva adelante la noble tarea de controlar al equipo de gobierno: ninguno de los dos, jamás desde la alcaldía, cortamos ni limitamos el uso de la palabra a ningún concejal o concejala del Consistorio; uno de los grupos tenía mayoría de votos y todos sabíamos y asumíamos que la aritmética es democracia, y que la votación resolvería los temas con diversidad de visión; pero el grupo con menos votos en el Pleno siempre pudo intervenir sin límite de tiempo.

¿Han vivido momentos en los que hayan tenido que dejar de lado las diferencias políticas para defender juntos los intereses del municipio?

Esto tiene que ser una constante dentro de un ayuntamiento. Un buen ejemplo: la licencia para construir 19 chalets en Trebalúger la heredamos de Es Mercadal. Pero en Es Migjorn fue un tema de consenso; tanto a nivel de ciudadanos como de fuerzas políticas (socialistas, populares, l'Entesa...): vecinos y partidos políticos entendimos que estaba en juego la pérdida para siempre de una zona emblemática no solo de Es Migjorn, sino también de Menorca. Si hubiéramos claudicado, el pueblo no habría sacado ningún beneficio; hoy Trebalúger estaría urbanizada con un mínimo de 19 viviendas dentro de su pineda; y los Viales necesarios...

¿Qué creen que aporta la diversidad de opiniones a la política municipal? ¿Y cuándo creen que esa diversidad puede convertirse en un obstáculo?

Evidentemente, la diversidad suma, aporta, es positiva... Tiene que poder haber diferentes opiniones sobre los asuntos municipales, en todos los ámbitos que se quiera. Es necesario que todo el mundo pueda exponer su visión, y entre todos debatir los pros y los contras de cada propuesta. Con las condiciones básicas para hacerlo bien: transparencia; toda la información al alcance del conjunto del Consistorio; educación y respeto al hablar y al escuchar. El pueblo siempre agradece estas actitudes.

¿Es posible discrepar políticamente y, al mismo tiempo, mantener una relación de respeto y colaboración pensando en el bien del pueblo?

Claro que sí; nosotros lo demostramos durante 16 años; la mayoría de temas en un municipio salen por unanimidad; solo no es así en una minoría de expedientes; en este supuesto, ya sabemos quién ganará la votación (el gobierno de turno); pero esto no quita que pueda haber un debate con buenas maneras; se puede votar en sentido opuesto, sin que falle la concordia entre los 9 concejales de la corporación local.

Mirando al presente y al futuro

¿Creen que Es Migjorn Gran necesita recuperar hoy aquel espíritu de unidad que existió en el 89?

No es solo conveniente, sino necesario; si los representantes municipales trasladan una imagen de bronca permanente, el relevo generacional costará más; los jóvenes no se querrán implicar; costará cada vez más conformar las candidaturas para concurrir a las elecciones con vecinas y vecinos preparados, cualificados, y con ilusión de hacer faena en favor de su pueblo; y tirar adelante con una gestión de los intereses generales.

¿Qué creen que deberíamos ser capaces de hacer juntos, como pueblo, independientemente de quién gobierne?

Apunta una "regla de oro" que si se cumple, el rodaje del Ayuntamiento siempre funcionará: cualquier persona, vecina, vecino, concejala, concejal... tiene todo el derecho del mundo a formular la propuesta que crea conveniente, y tiene todo el derecho a discrepar sobre cualquier tema que se le plantee; se le puede votar en contra, pero se le debe respetar su visión.

Si tuvieran que señalar un gran reto para el futuro de Es Migjorn Gran, ¿cuál sería?

Evidentemente, y cada vez más vecinas y vecinos lo van constatando, el déficit principal es que se ha perdido el espíritu que hemos explicado hasta ahora: si lo hemos de condensar en un solo concepto, lo llamaremos Respeto institucional; entender que el Pleno representa al conjunto de los ciudadanos del municipio; por tanto, no se puede menospreciar este órgano colegiado; no se puede ir como si fuera una "obligación" a quitar de en medio en el menor tiempo posible. Un ejemplo: la aprobación de un proyecto técnico de un equipamiento importante para el pueblo; aunque legalmente se pueda tramitar por decreto de alcaldía, se ha de llevar al Plenario, por el interés obvio que tiene...

Con estos cerca de 40 años de autogobierno municipal, hemos llevado a cabo los principales equipamientos que le hacen falta a un municipio de menos de 2 mil almas: zona deportiva con instalaciones múltiples (pabellón, pistas de pádel, campo de fútbol...); guardería infantil y —con la Conselleria— escuela F. d'Albranca en condiciones; centro sanitario; pozos y depósitos de agua potable; paseo marítimo; estación depuradora de aguas residuales; Casal de Jóvenes; etc., etc... Tal vez la carencia hoy más evidente, todavía pendiente, sea el equipamiento cultural: nosotros dos lo tenemos claro: La Palmera tiene que acoger y albergar la Escuela de Música y el Teatro municipal / sala multifuncional, como tienen el resto de pueblos.


Para terminar

Si pudieran volver a 1989 y hablar con los migjorners de entonces, ¿qué les dirían?

Damos la razón a algunos de aquella época; era mucho más fácil hacer piña y reclamar a Es Mercadal que pusiera más recursos en el núcleo de Es Migjorn; que no después, al estar solos los migjorners; ahora cada persona toma partido por las ideas que cree más adecuadas, pero esto puede provocar discusiones y divisiones dentro de una misma familia.

Y si pudieran enviar un mensaje a los migjorners de hoy, ¿qué les pedirían para afrontar juntos los próximos 30 años?

Les decimos que participen siempre, sea como sea; si no lo quieren hacer en el seno de un partido, sin problema, se pueden organizar desde la base de la comunidad y presentar un proyecto de pueblo. Los partidos acuerdan internamente quién ha de ser la persona que va en el número 1 y quién va en cada posición de la lista electoral. Pero un grupo puede acordar hacerlo por votación abierta; y el orden de cada persona voluntaria dentro de la candidatura saldrá de esta votación entre todos los implicados.

Una última pregunta para los dos: ¿qué significa para ustedes Es Migjorn Gran?

Es el lugar donde hemos nacido y donde nos hemos criado y crecido, hasta llegar a la edad actual. Por tanto, nos sentimos ciudadanos con derechos y deberes, activos y preocupados por que los servicios municipales funcionen de manera eficiente.

R

Redacción

Periodista de Menorca al Dia