Adriana Moll
Jordi, para quienes todavía no te conocen, ¿quién eres y cómo empezó tu relación con el mundo de la artesanía?
Soy Jordi Martínez Pons, de Sant Lluís, y nací en 1983. Mi relación con la artesanía empezó con mi abuelo, José Pons Carreras, que hacía llata con esparto. Un día me preguntó si quería aprender, porque había poca gente que supiera hacerlo y sería una pena que se perdiera. En aquel momento tenía unos 14 o 15 años.
Fui aprendiendo y, con el tiempo, empecé a buscar personas que conocieran otros oficios y trabajos tradicionales que también estaban desapareciendo.
¿Recuerdas cuál fue la primera pieza que hiciste con tus propias manos? ¿Qué sentiste al terminarla?
Exactamente no me acuerdo, pero seguro que fue alguna cesta de llata de esparto.
Cuando terminas una pieza que has hecho con tus propias manos, sientes satisfacción y estás orgulloso de estar haciendo un trabajo artesanal y tradicional que te ha enseñado un ser querido. Pasar tiempo a su lado y que te transmita su conocimiento es una sensación que echo de menos.
En tu perfil te defines como artesano y artista multidisciplinar. ¿Cómo describirías tu trabajo a alguien que nunca ha visto una de tus piezas?
En primer lugar, me considero artesano, ya que empecé todo este proyecto para que oficios y trabajos tradicionales no se perdieran: la llata, las nasas, el encordado de sillas, los ralls de pesca, los filacs de caza a «coll»…
Como artista multidisciplinar, utilizo todos estos trabajos y les doy un giro más actual, mezclando diferentes técnicas.
El llatra, una tradición menorquina
Uno de los trabajos por los que más se te conoce es la llata. Para quien no esté familiarizado con este oficio, ¿qué es exactamente la llata y qué importancia tiene en la cultura menorquina?
La llata es el trenzado de fibras vegetales, como pueden ser el esparto, el carritx, la palma del garballó y otras fibras.
Lo más habitual es hacer una llata o pleita de nueve ramales, la más utilizada en Menorca. También se pueden hacer de 11, 13, 15, 17 o 19 ramales. Cuantos más ramales tiene, más ancha queda, y la manera de hacer la pleita cambia.
En los tiempos en que todavía no había plástico, hacer una cesta de esparto de diferentes medidas y utilidades era importante, principalmente para el campo. Cualquier utensilio para el transporte de material para el ganado, el caballo o el burro estaba hecho con llata de esparto.
En algunos predios se sembraba esparto para no tener que comprarlo de fuera. Es una lástima que, con la llegada del plástico, toda esta industria del esparto se fuera abandonando. El plástico no necesita tantos cuidados como el esparto.
¿Cómo se prepara la hoja de palmito antes de poder trabajar con ella? Imagino que detrás hay un proceso que mucha gente desconoce.
Como todo material natural, tiene su tiempo de recolección. Se deja secar al sol y se suele sulfatar en un recipiente cerrado para que quede más blanco.
A partir de este momento ya se puede preparar. Se separan todas las hojas y se recortan los dos bordes a la anchura deseada. A partir de aquí se empieza la tira de llata.
¿Dónde aprendiste esta técnica? ¿Fue una tradición familiar o la descubriste por tu cuenta?
El trabajo de la llata con palmito me lo enseñó un maestro artesano de Mallorca, ya que en la isla vecina hay mucha tradición de hacer llata con palmito.
¿Qué es lo más complicado de trabajar la llata?
[Respuesta pendiente.]
¿Cuánto tiempo puede llevar elaborar una pieza completamente a mano?
El tiempo que se tarda en acabar una pieza es muy relativo. Depende de muchos factores: las dimensiones, la complejidad de la pieza, etc.
El peor enemigo del artesano es el tiempo, ya que muchas veces no se valora el trabajo que lleva realizar una pieza hecha a mano.
¿Hay alguna pieza de llata especialmente difícil o que requiera una gran experiencia?
Las nasas, patrimonio pesquero de Menorca.
Las nasas, patrimonio pesquero de Menorca
También elaboras nasas tradicionales, unas trampas de pesca muy vinculadas a Menorca. ¿Qué son exactamente y cómo funcionan?
Las nasas de pesca existen en muchos lugares del mundo. Es una forma de pescar que respeta la vida de la especie que pescas; son pequeños viveros.
Hay muchos tipos de nasas y cada una tiene una forma diferente para pescar distintas especies. La que estamos acostumbrados a ver es la de la langosta, una nasa de grandes dimensiones.
Consta de dos piezas: la exterior, que sería el «buc», y la interior, que es un embudo por donde la langosta entra, el «anfàs», y queda atrapada en su interior. Una vez ha entrado, no encuentra la salida.
¿Por qué las nasas forman parte de la identidad pesquera de Menorca?
Las nasas se usaban principalmente para pescar langostas, aunque existen otras variedades. Las más utilizadas en Menorca son el morenell, el gambí, las nasas para pescado y las nasas para sepias.
¿Se siguen utilizando hoy en día para pescar o han pasado a tener un valor más patrimonial y decorativo?
Cuando aparecieron las redes de algodón y, posteriormente, el nylon, las nasas quedaron en segundo plano y dejaron de usarse.
Hoy en día se han convertido en un elemento decorativo. Se puede pescar con morenell con un permiso de artes tradicionales de pesca, aunque la zona para pescar también está restringida.
Este permiso también permite pescar con «rall», otro arte de pesca que se está perdiendo y que está vinculado al pueblo de Sant Lluís y sus alrededores.
Fabricar una nasa requiere mucha precisión. ¿Cómo es todo el proceso, desde que empiezas hasta que queda terminada?
El proceso de elaboración es largo y complejo. No quiero decir que sea difícil, pero requiere su técnica.
¿Qué materiales utilizas y por qué se siguen empleando esos materiales tradicionales?
Los materiales tradicionales para elaborar las nasas eran los que encontrabas en el entorno donde vivías. En Menorca se utilizan principalmente la caña verde, el junco y el aladern.
¿Cuál ha sido la nasa más especial que has construido?
Las piezas más especiales son las que vas haciendo junto a tu maestro. Cuando ves esas piezas, te acuerdas de esos momentos junto a él.
Tradición y futuro
Vivimos en una época en la que casi todo se fabrica de forma industrial. ¿Qué significa para ti seguir haciendo piezas completamente artesanales?
Las piezas que hago de manera artesanal son parte de nuestra cultura y de nuestra isla. Es un patrimonio que se está perdiendo y no veo interés en preservar estos oficios.
No solo se trata de guardar piezas antiguas; hay que visibilizar a los artesanos y artesanas que hacen estos trabajos para que no queden en el olvido.
El maestro que me enseñó a hacer nasas ya falleció hace años y seguramente cada vez hay menos gente que sepa de este oficio.
¿Crees que la sociedad valora suficientemente el tiempo y el conocimiento que hay detrás de un trabajo artesanal?
Normalmente, la sociedad no sabe el trabajo que hay detrás de una pieza totalmente hecha a mano.
En mis trabajos tengo que recolectar todos los materiales y tratarlos. Pasado un tiempo, ya se pueden guardar a la espera de utilizarlos. No hay supermercados para comprar estos materiales.
Mi tiempo vale un precio. No regalo mi tiempo ni mi conocimiento.
¿Qué diferencia encuentra un cliente entre una pieza hecha a mano y otra fabricada en serie?
Muchas veces el cliente no tiene ni idea de lo que tiene en las manos. Falta mucha educación en ese sentido.
Muchos productos parecen artesanales y no lo son; otros son de muy baja calidad y bajo precio.
Recomiendo a la gente interesada en comprar artesanía de calidad en nuestra isla que se ponga en contacto con el artesano, para que pueda asesorarle y ayudarle a encontrar el producto que está buscando.
Además de fabricar, también restauras piezas. ¿Qué supone para ti recuperar objetos que forman parte de la historia de una familia o de un oficio?
La restauración es una parte fundamental. Es la preservación de objetos que seguramente han visto pasar a mucha gente. Tienen una parte del alma del artesano y de las personas que han estado con esa pieza.
Compartir el conocimiento
También impartes talleres para enseñar estos oficios. ¿Qué te llevó a dar ese paso?
Hace poco tiempo que hago talleres. Es una manera de que la gente vea que hay oficios que aún están vivos y, por otra parte, se dé cuenta de lo que cuesta hacer una pieza.
Parece fácil, pero lleva su tiempo.
¿Quién suele apuntarse a estos cursos? ¿Hay interés entre la gente joven?
El perfil es diverso: gente joven y de mediana edad. Normalmente tienen algún conocimiento de artesanía, pero no es necesario.
¿Qué es lo primero que intentas transmitir a una persona que empieza a trabajar la llata?
Con la llata o con cualquier otro oficio, explico un poco la historia de la pieza que se va a hacer: para qué sirve, los materiales, etc.
¿Crees que estamos a tiempo de evitar que estos oficios desaparezcan?
Últimamente veo que en Mallorca e Ibiza hay un interés que va aumentando. En Menorca cuesta un poco más. La gente busca otro tipo de artesanía, más comercial y «ponible».
Poco a poco hay que visibilizar estos oficios olvidados.
Menorca como fuente de inspiración
La naturaleza parece estar muy presente en tus creaciones. ¿Qué inspira más tu trabajo: el mar, el campo o las tradiciones de la isla?
La inspiración me puede venir de cualquier cosa. Hay que tener la mente abierta y ganas de experimentar.
Siempre tengo ideas nuevas y proyectos a medias. Me falta tiempo para tantas ideas.
¿Hasta qué punto Menorca influye en tu forma de crear?
Menorca es donde he nacido y es la isla donde quiero seguir viviendo.
Me gusta salir de la isla y conocer lugares y gente nueva, conocer los talleres de los artesanos y artistas. Siempre son una fuente de inspiración.
¿Hay alguna pieza tradicional menorquina que todavía tengas pendiente de aprender o recuperar?
En algún momento me gustaría hacer copias de herramientas y utensilios del campo, como diferentes cestos de llata con esparto, los utensilios que se usaban para medir el grano —barcelles, òmuts, etc.— y muchas otras cosas.
Encargos y experiencias
Aceptas encargos personalizados. ¿Qué proyecto recuerdas con más cariño?
Acepto encargos para piezas tradicionales. En piezas más artísticas, prefiero hacerlas a mi manera.
¿Te han pedido alguna vez algo que al principio pensaste que era imposible de hacer?
De momento, no.
¿Hay alguna obra de la que te cueste desprenderte cuando llega el momento de entregarla?
Prácticamente todas. Siempre hay una conexión entre el artesano y su obra.
Mirando al futuro
¿Qué proyectos tienes ahora mismo entre manos?
Buff, demasiados, diría ahora mismo.
Estoy preparando una exposición colectiva fuera de la isla y, con suerte, llegará aquí. A finales de año estoy invitado a una feria internacional de cestería, además de mis proyectos personales, etc.
¿Qué te gustaría conseguir en los próximos años como artesano?
Poder vivir dignamente de la artesanía y visibilizar todos los oficios que voy aprendiendo.
Si dentro de cincuenta años alguien habla del trabajo de Jordi Martínez Pons, ¿qué te gustaría que dijera?
Que he contribuido a la conservación de nuestro patrimonio cultural y de nuestros trabajos y oficios tradicionales.
Para terminar
Si tuvieras delante a un niño o una niña que nunca ha visto trabajar la llata ni sabe qué es una nasa, ¿qué le dirías para despertar su curiosidad?
Le mostraría y le explicaría lo que estoy haciendo y la importancia que tiene. Le preguntaría si quiere aprender.
Lo mismo que me pasó a mí.
¿Con qué mensaje te gustaría que se quedaran las personas que visitan tus exposiciones o compran una de tus piezas?
Una pregunta muy profunda.
En la parte de la artesanía tradicional, me gustaría que se entendiera que estos trabajos u oficios que hoy son objetos de decoración, en su tiempo se utilizaban a diario y dieron de comer a muchas familias.
