Las pastelerías de Menorca se han llenado estos días de las tradicionales monas de Pascua. En diferentes versiones, modelos y diseños, han podido adquirirse para regalarlas y consumirlas en los días señalados de la Semana Santa.
Tradicionalmente, la mona de Pascua la regala el padrino a su ahijado o ahijada el Domingo de Resurrección, aunque a menudo se consume el Lunes de Pascua. Es un símbolo de afecto y cuidado que marca el fin de la Cuaresma.
La mona de Pascua recibe su nombre del árabe munna, que significa "regalo" o "provisión de boca", en referencia a los obsequios de comida que los moriscos daban a sus señores para celebrar el fin de la Cuaresma.
Simboliza la fertilidad, la vida y el fin de las restricciones cuaresmales, evolucionando de un bollo tradicional con huevos duros a elaboradas figuras de chocolate
