Técnicos del Centro Observatorio de Riesgos Naturales y Emergencias de las Islas Baleares (Riscbal) se han desplazado este miércoles a Cala Sant Esteve, en Es Castell, para inspeccionar el acantilado desde el que se desprendió una roca de unas 20 toneladas que causó la muerte de un hombre en la madrugada del martes.
La actuación, coordinada por la Dirección General de Emergencias, se realiza con un dron especializado que permite examinar el estado del penya-segat con detalle y sin poner en riesgo a los equipos técnicos. El objetivo es evaluar la estabilidad del terreno y determinar si existen peligros adicionales antes de autorizar el regreso de las familias desalojadas de forma preventiva.
Inspección técnica antes del regreso de los vecinos
Tras el accidente, se ordenó el desalojo de los ocho edificios situados junto al acantilado, una medida adoptada por precaución ante la posibilidad de nuevos desprendimientos. La inspección aérea y el posterior análisis de los datos serán determinantes para decidir si la zona puede considerarse segura.
Los técnicos están recopilando imágenes de alta resolución y datos topográficos que permitirán identificar fracturas, grietas y bloques inestables que puedan suponer un riesgo para las viviendas colindantes y las personas.
Primera actuación por riesgos gravitacionales en Menorca
Aunque los técnicos de Riscbal ya habían trabajado anteriormente en Menorca, principalmente en el análisis de zonas inundables, esta es la primera vez que intervienen en la isla para estudiar riesgos gravitacionales, como los desprendimientos de roca en acantilados.
Este tipo de riesgos requiere un análisis específico, ya que afecta directamente a la seguridad de zonas habitadas situadas a los pies de formaciones rocosas inestables.
Análisis exhaustivo de los datos
El técnico superior de Riscbal, Miquel Llompart, ha explicado que el trabajo no finaliza con la inspección sobre el terreno.
“Lo que intentaremos es detectar discontinuidades que pueda haber, bloques que sean potencialmente peligrosos y que puedan caer si existen. Ahora lo primero es procesar toda la información que tenemos, analizarla con todo el equipo y extraer conclusiones”, ha señalado.
Una vez completado este análisis, los técnicos emitirán un informe que servirá de base para decidir las medidas a adoptar y si es posible permitir el retorno seguro de los vecinos a sus viviendas.
