La muestra, inaugurada en la tarde noche de este sábado 2 de abril, presenta unos 24 cuadros de formato 50 x 50 centímetros y otros 7 de 1 x 1 metro, todos ellos continuación del motivo que últimamente más cultiva Florit Nin, como es la representación de rostros humanos combinada con motivos vegetales, con la intención de ‘reconectar’ esos seres humanos con la naturaleza y con la parte más espiritual que les es propia y que en cierto modo han perdido. De ahí lo de ‘Divinitats perdudes’.
Las pinturas que ahora pueden verse en este antiguo almacén de la muralla de Eivissa que es la sala Es Polvorí, en el baluarte de Santa Llucia, han sido creadas sobre todo con acrílico y grafito, en papel japonés montado sobre una tela de algodón con bastidor. Es la primera vez que Florit Nin expone en Eivissa.
