Eva Remolina/AMIC
En un mundo lleno de ruidos, prisas y estímulos constantes, tener un espacio que inspire calma no es un lujo: es una necesidad. Ya sea una habitación, una zona de trabajo o un rincón de casa, un espacio tranquilo ayuda a reducir el estrés, mejorar la concentración y sentirse más conectado con uno mismo.
1. Elige colores que relajen
Los colores influyen mucho en nuestro estado de ánimo. Tonos suaves como el beige, verdes suaves, azules o grises claros generan sensación de calma y amplitud. Evita colores demasiado vivos o contrastes fuertes en zonas destinadas al descanso.
2. Ordena y elimina el exceso
El exceso de objetos y el desorden crean tensión mental. Un espacio limpio y ordenado permite que la mente respire. Mantén solo lo que sea funcional o lo que realmente te guste. El minimalismo no es solo estética, sino bienestar.
3. Luz natural e iluminación suave
La luz juega un papel clave en la sensación de ambiente. Siempre que sea posible, aprovecha la luz natural. Complementa con lámparas de luz cálida y evita la iluminación demasiado intensa o fría.
4. Materiales y texturas que conecten
Madera, algodón, lana, cerámica o tejidos naturales aportan calidez y confort. Tocar materiales agradables también activa la sensación de bienestar. Evita plásticos brillantes o superficies demasiado duras en zonas de relajación.
5. Introduce elementos naturales
Plantas, flores o pequeñas piezas de agua aportan vida y serenidad. La naturaleza conecta con nuestra tranquilidad y ayuda a reducir el estrés. No hace falta un jardín completo: incluso una planta pequeña en la mesa puede marcar la diferencia.
6. Aromas y sonidos agradables
Aceites esenciales, velas, incienso o música suave pueden mejorar el ambiente. Los aromas y los sonidos tranquilos condicionan el estado de ánimo y hacen que el espacio sea más acogedor.
7. Espacios para ti
Finalmente, reserva zonas pensadas para ti mismo: leer, meditar, escribir o simplemente descansar. Un rincón propio, aunque sea pequeño, ayuda a sentir que tienes control y paz en tu propia casa.
