Según datos del IDE, en Menorca hay 11.110 piscinas censadas: 1.778 en suelo rústico y 9.332 en suelo urbano. Esta cifra equivale a una piscina por cada nueve habitantes y sitúa a la isla por encima de otras zonas del Estado (una por cada 36 residentes) y también por encima de las islas vecinas (una por cada 15 residentes). Con estos datos, Menorca se convierte en el territorio de España con más piscinas por habitante.
A partir de estos datos, Ara Maó ha aportado estimaciones sobre el impacto en el consumo de agua. Con una profundidad media de 1,5 metros, la formación calcula que se han extraído 643.000 toneladas de agua de los acuíferos para llenar las piscinas. También señala la pérdida por evaporación: en una piscina media de 30 m² se perderían más de 5.000 litros en julio. En conjunto, cifra en 250.000 toneladas anuales el agua que se evaporaría en Menorca, una cantidad que compara con consumos urbanos: “el doble” del consumo anual del núcleo urbano de Es Migjorn Gran, o el mismo consumo anual que el de Es Mercadal o Sant Lluís.
En el caso de Maó, Ara Maó indica que hay 1.260 piscinas, “más de un 10% del total”, y sostiene que los datos reflejados en la actualización del Plan de Gestión Sostenible del Agua de Maó apuntan a una extracción de agua “más allá de la capacidad máxima”. Añade que, según el Plan Hidrológico de las Illes Balears, se habría superado el límite de extracción que permite preservar los acuíferos.
La formación también señala que, según datos del Govern balear, el pasado mes de agosto las reservas hídricas en Menorca bajaron hasta el 34%, y afirma que la serie histórica muestra dificultades para recuperar las reservas con las lluvias de invierno si se mantiene un consumo elevado, especialmente en verano.
Con estos argumentos, Ara Maó pide que las instituciones actúen de forma coordinada. La formación señala que, en el marco del acuerdo de presupuestos, planteó establecer, entre otras medidas, una moratoria en el otorgamiento de licencias urbanísticas para nuevas piscinas en el término municipal de Maó, con el objetivo de analizar y definir la normativa de estas construcciones teniendo en cuenta la situación de escasez de agua y el consumo.
Precisamente este jueves, el pleno municipal de Maó ha aprobado la suspensión temporal de licencias para nuevas piscinas, una medida que el Ayuntamiento vincula al proceso de revisión de la normativa urbanística sobre la construcción y la gestión de estas instalaciones.
