El GOB ha reclamado a las administraciones implicadas que actúen para evitar que este verano se repitan dos episodios de contaminación lumínica detectados el año pasado sobre espacios naturales de Menorca. La entidad ecologista asegura que lleva meses realizando gestiones para corregir la situación, aunque, por ahora, sostiene que las instituciones se remiten unas a otras la responsabilidad de intervenir.
Uno de los casos se localiza en Pregonda, en el término municipal de Es Mercadal, donde focos situados en viviendas próximas iluminan con frecuencia la playa y los islotes situados frente a la costa. Según expone la organización, esta interferencia afecta a la fauna de un entorno catalogado como Área Natural de Especial Interés con la figura de Alto Nivel de Protección. Además, la zona forma parte del núcleo de la Reserva Starlight y está considerada área de especial interés astronómico.
El otro episodio señalado por el GOB se sitúa en Sa Mesquida, en Maó. En este punto, la entidad identifica dos focos de contaminación lumínica. Uno procede de una farola ubicada en la parte alta del acantilado, orientada hacia la playa, lo que genera, según denuncia, un exceso de luz sobre la zona inferior. El segundo punto de luz proviene de una parcela privada y alcanza buena parte de la playa.
La organización recuerda que la Ley 3/2005 de protección del medio nocturno de las Illes Balears fija prohibiciones y limitaciones sobre el régimen de iluminación en zonas de playa o costa. En concreto, señala que el artículo 6, apartado d), prohíbe el alumbrado de grandes extensiones de playa o litoral, salvo por razones de seguridad.
El GOB añade que esta iluminación nocturna intensa y persistente podría tener efectos negativos sobre la fauna del entorno, entre ella las tortugas marinas o las pardelas.
La entidad explica que en septiembre del año pasado remitió escritos al Consell Insular de Menorca y a los ayuntamientos de los dos municipios afectados para pedir su intervención con el fin de hacer cumplir la normativa vigente.
Según detalla, el Consell respondió declinando la responsabilidad en base a unos informes técnicos que inicialmente no se adjuntaron. Tras solicitarlos formalmente, el GOB asegura que pudo consultarlos en diciembre y que en ellos se argumentaba que la institución insular no dispone de técnicos acreditados, trasladando así la responsabilidad a los ayuntamientos.
Recientemente, la organización volvió a dirigirse a los consistorios para recordarles esa responsabilidad. En el caso del Ayuntamiento de Es Mercadal, la respuesta recibida apunta a que necesita la ayuda del Consell al no disponer tampoco de técnicos cualificados.
Ante esta situación, la entidad considera necesario que las propiedades privadas asuman su responsabilidad y que las administraciones implicadas coordinen una actuación antes de la llegada del verano para evitar que vuelvan a producirse los mismos episodios en estas zonas litorales.
