El GOB ha alertado de que la central eléctrica de Maó registró durante julio y buena parte de agosto niveles de emisión de óxidos de nitrógeno (NOx) que llegaron a duplicar los máximos permitidos de manera habitual para la instalación.
Según explica la entidad, la elevada demanda eléctrica derivada del aumento de población durante el verano y las altas temperaturas obligaron a recurrir a antiguos motores diésel, considerados de emergencia y para los que la normativa permite un límite de emisiones mucho mayor.
Los nuevos datos llegan después de que el propio GOB pidiera el pasado 11 de agosto a la Dirección General de Energía del Govern balear una inspección de la central ante la «humareda constante» que aseguraba que se observaba desde hacía semanas y que consideraba superior a la habitual. Entonces, la organización quería determinar si existía alguna incidencia relacionada con el combustible o con el proceso de combustión.
Ahora, a partir de la respuesta recibida, el GOB considera que los datos evidencian una contaminación «muy preocupante» durante el verano, aunque señala que se encuentra dentro de los límites legalmente permitidos al proceder principalmente de motores declarados de emergencia.
Motores antiguos desde mayo
Según la entidad ecologista, la elevada demanda eléctrica derivada del aumento de población durante el verano y las altas temperaturas llevaron a poner en marcha los antiguos motores diésel desde el mes de mayo.
El GOB asegura además que durante este periodo prácticamente no llegó energía a través del cable submarino con Mallorca y señala que ha recibido numerosas quejas por el humo procedente de la central, especialmente a partir de última hora de la tarde, cuando los parques solares dejan de producir.
Uno de los contaminantes que emite la central son los óxidos de nitrógeno, generados en procesos de combustión a altas temperaturas. Para reducirlos, se realizó una obra para llevar agua desde la depuradora hasta la central e inyectarla con el objetivo de disminuir la temperatura de combustión. Sin embargo, el GOB señala que este sistema de inyección de agua no funciona en los motores antiguos utilizados este verano.
Hasta 1.850 mg/Nm³
La normativa vigente permite un máximo de 750 mg/Nm³ de óxidos de nitrógeno en condiciones habituales.
Sin embargo, las principales emisiones de este verano procederían de motores antiguos que se encuentran en régimen de funcionamiento de emergencia, con menos de 1.500 horas anuales. En esos casos, la normativa permite alcanzar los 1.850 mg/Nm³, alrededor de 2,5 veces más.
El GOB sostiene que durante julio y buena parte de agosto las concentraciones de NOx llegaron así a duplicar los máximos permitidos de manera habitual para la central. Cabe señalar que la entidad no dispone de los datos correspondientes a los últimos 13 días de agosto.
«Durante la temporada turística, empleamos motores de emergencia y la normativa es más laxa», critica la organización.
Efectos sobre la salud
El GOB advierte también de las repercusiones que pueden tener los óxidos de nitrógeno sobre la salud. Según la información del Ministerio para la Transición Ecológica que recoge la entidad, entre las afecciones descritas figuran inflamaciones de las vías respiratorias y efectos sobre determinados órganos, el sistema circulatorio o el sistema inmunitario.
También pueden tener consecuencias ambientales, como la acidificación o eutrofización de ecosistemas y la limitación del crecimiento vegetal, además de favorecer la formación de ozono troposférico y otros contaminantes fotoquímicos, lo que puede agravar sus efectos sobre la salud y el medio ambiente.
La organización vincula lo ocurrido este verano con la presión que soporta Menorca durante la temporada turística. Critica que esta temporada no se hayan establecido límites a los vehículos turísticos, que el Consell haya vuelto a poner en marcha plazas turísticas que permanecían inoperativas y que, a su juicio, la promoción turística haya sido «más intensa que nunca».
