El aumento del número de embarcaciones recreativas que navegan y fondean en el litoral balear durante el verano sigue siendo uno de los principales desafíos para la conservación del medio marino. Aunque todavía no existe un censo exacto de barcos que utilizan las aguas de las Islas Baleares, las administraciones han logrado reducir de forma significativa el impacto de los fondeos sobre las praderas de Posidonia oceanica, un ecosistema esencial también para las costas de Menorca.
La posidonia, protegida por la normativa europea, estatal y autonómica, resulta especialmente vulnerable cuando las embarcaciones fondean mediante anclas o cadenas sobre sus praderas, provocando daños que pueden tardar décadas en recuperarse.
Menorca cuenta con dos campos de boyas ecológicas y 94 puntos de amarre
Uno de los datos más destacados para Menorca es que la isla dispone actualmente de dos campos de boyas de bajo impacto ecológico, con un total de 94 boyas de amarre, una cifra que la sitúa entre las islas con mayor infraestructura destinada a proteger los fondos marinos.
Estos campos permiten que las embarcaciones amarren sin lanzar el ancla sobre la posidonia, evitando así daños en uno de los hábitats más valiosos del Mediterráneo.
En Balears, Mallorca lidera la red con 115 boyas repartidas en tres campos, mientras que Menorca, Cabrera y Formentera cuentan con dos campos cada una, con 94, 90 y 88 boyas, respectivamente. Ibiza dispone de un campo con 39 boyas.
Los fondeos irregulares siguen disminuyendo
El Servicio de Vigilancia de la Posidonia, gestionado por el IBANAT durante la temporada alta, continúa dando resultados positivos.
En 2025 el servicio contó con 19 embarcaciones y realizó cerca de 181.500 actuaciones de información y vigilancia en las costas baleares.
Gracias a este trabajo, el porcentaje de fondeos inadecuados detectados ha descendido hasta una media del 6,4 %, uno de los niveles más bajos desde la creación del servicio en 2018, cuando alcanzaba el 17,3 %.
La tendencia a la baja se observa en todas las islas salvo en Ibiza, donde los fondeos incorrectos prácticamente se duplicaron entre 2024 y 2025.
Menos residuos flotantes en el mar
Otro dato positivo es la reducción de residuos flotantes recogidos en el litoral balear.
El número de embarcaciones dedicadas a esta tarea ha pasado de 40 en 2010 a entre 22 y 23 desde 2021. Paralelamente, la cantidad de basura recuperada ha descendido de más de 200 toneladas anuales registradas entre 2004 y 2010 hasta 28 toneladas en 2024, casi diez veces menos.
Aun así, el plástico sigue representando alrededor del 40 % de todos los residuos recogidos en el mar, manteniéndose como la principal amenaza para la fauna marina debido a la ingestión de fragmentos, los enmallamientos y su incorporación a la cadena alimentaria.
La ciudadanía también ayuda a proteger el mar de Menorca
La implicación ciudadana también continúa creciendo a través de diferentes plataformas de ciencia ciudadana dedicadas al seguimiento de la biodiversidad marina.
Entre 2000 y 2025, el proyecto Observadores del Mar ha validado más de 24.000 observaciones de especies y hábitats marinos en España, de las que más de 8.000 se realizaron en aguas de Balears. Además, ocho de cada diez observaciones registradas en el archipiélago durante los últimos cinco años proceden de áreas marinas protegidas.
Por su parte, la plataforma Biodibal supera ya las 20.900 observaciones correspondientes a más de 1.600 especies marinas, mientras que el proyecto DAPERA continúa ampliando el conocimiento sobre peces poco frecuentes, con 455 citas registradas.
Las administraciones autonómicas destacan que la protección de la posidonia, la regulación de los fondeos, la retirada de residuos y la participación ciudadana son herramientas fundamentales para conservar el ecosistema marino de Menorca y garantizar la calidad ambiental de sus aguas, uno de los principales patrimonios naturales y turísticos de la isla.
