El puerto de Maó alberga este viernes, 19 de junio, al Starfire, un espectacular superyate de casi 73 metros de eslora. La embarcación llegó el jueves, 18 de junio, a las 18.39 horas, según los datos de seguimiento marítimo de VesselFinder.
Su valor se estima en alrededor de 50 millones de dólares, de acuerdo con el portal especializado SuperYachtFan, aunque el precio pagado por su propietario no se ha hecho público. Para quienes quieran disfrutarlo sin comprarlo, la empresa náutica IYC lo ofrece este verano en el Mediterráneo por entre 680.000 y 750.000 euros a la semana, sin incluir combustible, amarres, manutención ni otros gastos.
Construido por el astillero alemán Lürssen, el Starfire mide 72,82 metros de longitud, tiene una manga de 12,8 metros y cuenta con un volumen interior de 1.979 toneladas de arqueo bruto. Estas dimensiones lo sitúan, según BOAT International, entre el 5 % de los yates con mayor eslora del mundo.
El barco puede alojar a doce pasajeros en siete camarotes, atendidos por una tripulación de veinte personas. Entre sus instalaciones destacan una piscina contracorriente que puede convertirse en jacuzzi, un bar dentro del agua, gimnasio, sauna, zona de masajes, cine, sala de juegos, mesa de casino, ascensor y un club de playa con acceso directo al mar.
La oferta de ocio continúa con dos motos de agua, equipos de submarinismo, kayaks, tablas de pádel surf, Seabobs, un tobogán y varias embarcaciones auxiliares. En cuanto a sus prestaciones, alcanza una velocidad máxima de unos 15 nudos, cerca de 28 kilómetros por hora, y navega habitualmente a unos 12 nudos.
El Starfire salió del astillero en 2007 con el nombre de Saint Nicolas. Adoptó su denominación actual tras una profunda reforma finalizada en 2025, durante la que se amplió la popa y se renovaron buena parte de sus espacios interiores y exteriores.
