El joven prodigio Agustí Aguiló Orfila hace rugir el histórico órgano de Santa Maria en el Descendimiento de la Cruz de Maó

A sus 15 años, el músico mallorquín fue el encargado de poner banda sonora a uno de los momentos más solemnes del Viernes Santo

Agustí Aguló tocando el órgano de Santa Maria.
Agustí Aguló tocando el órgano de Santa Maria.

La penumbra y el silencio de la iglesia de Santa Maria de Maó se vieron envueltos este Viernes Santo por una sonoridad excepcional. Durante la ceremonia del Descendimiento de Jesús de la Cruz (el Davallament), los asistentes no solo se conmovieron con el rito, sino también con la destreza de las manos que daban vida al monumental órgano del templo: las de Agustí Aguiló Orfila, un joven talento de tan solo 15 años.


Un ADN puramente musical

Nacido en Palma, la relación de Agustí con la música no es casual, sino que forma parte de su herencia más directa. Hijo de una familia de músicos de reconocido prestigio, empezó sus estudios musicales de la mano de sus progenitores. Su padre es Agustí Aguiló, director de orquesta y violinista de la Orquesta Sinfónica de Baleares, y su madre es Montse Orfila, compositora y pianista.

Bajo este entorno, Agustí ingresó a los 8 años en el Conservatorio Profesional de Música de Mallorca, donde actualmente cursa estudios oficiales de piano y, su gran pasión, el órgano.


«Como dirigir una orquesta»

A pesar de su juventud, Agustí habla del órgano con la madurez de un veterano. Para él, este instrumento es su favorito por la inmensa paleta de sonidos que ofrece. «El órgano tiene muchísimos recursos, es como tener muchos instrumentos en uno solo. Tocarlo es como dirigir una orquesta», explica el joven músico.

Su admiración por el instrumento se multiplica al sentarse frente al teclado del órgano de Santa Maria de Maó, al que califica sin dudarlo como «uno de los mejores órganos de Europa» debido a sus inmensas posibilidades técnicas y sonoras. Al ser preguntado por sus referentes, Agustí lo tiene claro: Johann Sebastian Bach, el gran maestro del barroco, es su máxima inspiración.


Un debut solemne

Aunque Agustí ya había ofrecido algún concierto anteriormente en este mismo órgano, esta ha sido la primera vez que participa en la ceremonia del Descendimiento. Su interpretación aportó una capa de misticismo y gravedad a un acto que marca el epicentro del sentimiento religioso en Maó.

Con la humildad de quien sabe que aún tiene un largo camino por recorrer, pero con la seguridad de quien domina una de las máquinas musicales más complejas del mundo, Agustí Aguiló Orfila se confirma como una de las promesas más firmes de la música clásica en las Islas Baleares.

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Jordi Ribera

Periodista de Menorca al Dia