La música ha vuelto a tomar su lugar en el corazón de Maó. Este sábado, la plaza de s’Esplanada ha recuperado el pulso con una nueva edición del Rastre Musical, un evento que finalmente ha podido celebrarse tras la cancelación obligada del pasado 24 de enero debido a las inclemencias meteorológicas.
Una docena de estands han convertido la plaza en un paraíso para los coleccionistas. En las cubetas de los expositores se han podido encontrar auténticas joyas en formato vinilo, casete y CD. Desde clásicos inmortales como The Beatles o Elvis Presley, pasando por la energía de Bruce Springsteen, hasta llegar a voces tan queridas y cercanas como la de Lluís Sintes.
Mucho más que discos
Pero el Rastre Musical no solo ha vivido de las grabaciones. El mercado ha ofrecido un abanico completo de artículos de segunda mano a precios reducidos, ideales para los amantes del sonido analógico y la decoración temática. Había desde equipos de sonido como tocadiscos, altavoces y mesas de mezclas hasta obras de Cultura musical como libros especializados, biografías y ornamentos melómanos.
Banda sonora en directo
Como no podía ser de otra forma, una feria dedicada a la música necesitaba una banda sonora a la altura. La mañana ha estado amenizada por la actuación del grupo Phenix, que con la voz de Miquel Plana, ha puesto el ritmo necesario para acompañar a las decenas de asistentes que se han acercado a curiosear y comprar durante toda la jornada.
Con esta edición, el Rastre Musical se confirma como una cita imprescindible para la dinamización cultural de Maó, demostrando que el formato físico y el amor por los clásicos siguen más vivos que nunca en la isla.
